5 medidas para la prevención de la obesidad en la infancia y adolescencia

Nov 26, 2018 0 Comentarios por
niño con obesidad

Créditos: Jacob Chuck

La prevención de la obesidad en la infancia y la adolescencia se ha convertido en uno de los principales objetivos para los profesionales de la salud.

Las cifras de obesidad en jóvenes y en adultos son una muestra de necesidad de tomar medidas: según datos de la Encuesta Nacional de Salud de 2017, el 54,5% de los adultos tiene sobrepeso, y un 17,4% tiene obesidad. La cifra de niños con sobrepeso u obesidad en España tampoco ha dejado de crecer: esta misma Encuesta detectó que uno de cada diez menores padece obesidad infantil. De hecho, nuestro país presenta las tasas de obesidad infantil más elevadas de Europa.

La obesidad en niños y en jóvenes puede presentar consecuencias a corto y medio plazo que luego son más complejas de tratar. Por tanto, la prevención es la mejor herramienta, especialmente en estas etapas críticas de desarrollo en la infancia y adolescencia.

¿Cuáles son las causas de la obesidad en niños y jóvenes?

bolleríaLa respuesta parece clara, pero conviene hacer un análisis concreto para saber bien a qué nos enfrentamos.

Los principales motivos por los cuales los niños y adolescentes tienen obesidad y sobrepeso son la alimentación y el sedentarismo. La mayor parte de jóvenes obesos toma alimentos ricos en grasas y azúcares: bollería, alimentos ultra-procesados, chucherías, etc. Además, el consumo de frutas y verduras es escaso.

La falta de tiempo y la poca planificación de los menús provocan que, en muchas ocasiones, los padres no sean conscientes de los alimentos que toman los niños, o que se acabe recurriendo a soluciones rápidas.

Si todo ello va acompañado de falta de ejercicio físico, poca actividad y muchas horas de televisión, el balance es claramente negativo. La educación en hábitos saludables juega aquí un papel fundamental.

¿Por qué cuesta más bajar de peso cuando se es obeso?

Cuando ya se ha alcanzado el sobrepeso o algún grado de obesidad, hay una serie de factores fisiológicos que hacen que bajar de peso sea más complicado:

Factores metabólicos

    • Aumenta la síntesis y el almacenamiento de los triglicéridos.
    • El cuerpo requiere menos energía para efectuar los trabajos fisiológicos, por lo que aumenta el almacenamiento de triglicéridos.
    • Disminuye la movilización de los triglicéridos almacenados en el tejido adiposo.

    Factores celulares

    • Las células adiposas o adipocitos son las encargadas de almacenar la grasa. Cuando hay un incremento del peso se suele producir hipertrofia de estas células, es decir, el tamaño de los adipocitos aumenta.

      Adipocitos

      Adipocitos, células que forman el tejido graso

    • Se eleva el número de adipocitos, proceso conocido como hiperplasia. Esto solo ocurre una vez que el contenido de grasa de los adipocitos llega al límite de su capacidad.
    • Los depósitos de grasa pueden expandirse hasta 1.000 veces debido a la hipertrofia de los adipocitos.
    • Si se baja de peso, vuelve a disminuir el tamaño del adipocito, pero no se reduce el número de adipocitos.

  • Por estos motivos, resulta muy importante la prevención de la obesidad desde la infancia, ya que una vez que aumentan los depósitos de grasa, resulta más difícil reducirlos.

    ¿Qué podemos hacer para prevenir la obesidad en niños y adolescentes?

    Inculcar hábitos alimentarios saludables desde la introducción de los alimentos es la base más sólida para garantizar una dieta sana y equilibrada.

    Sin embargo, también puede y debe llevarse a cabo un trabajo “en equipo”, por parte de toda la familia, para inculcar la importancia de alimentarse correctamente:

    • niño cocinandoSustituye los productos procesados por alternativas saludables: cereales azucarados del desayuno por cereales sin azúcar o copos de avena. Bollería o galletas en la merienda por fruta o frutos secos, etc.
    • ¡Sal de casa con los niños! La actividad física es esencial para combatir el sobrepeso. Deja la televisión a un lado y sal más de casa, haz excursiones, ve a pasear. Tampoco es preciso elaborar una excursión muy planificada: una ruta cultural por la ciudad, por ejemplo, puede ser un buen comienzo.
    • Haz que los niños participen en la cocina. Si los niños se convierten en cocineros y ven cómo la materia prima se transforma en su comida, serán más conscientes de aquello que comen y se sentirán protagonistas del proceso.
    • Alimentación variada y para toda la familia: es importante que los niños y adolescentes tengan acceso a múltiples opciones saludables. Es difícil intentar que aumenten su consumo de fruta si en casa apenas se compra y el resto de miembros de la familia no la toma.
    • Ve al mercado con ellos. Que los niños te acompañen a hacer la compra al mercado es una actividad interesante para que vean de primera mano de dónde provienen las materias primas y, además, aprendan que el supermercado y los productos envasados no son la única opción.

    En Salud-10 somos conscientes de la importancia de una planificación familiar equilibrada para educar a los más pequeños en unos hábitos saludables.

    Por ello, te ofrecemos una visita informativa gratuita para que nos cuentes tu caso y nosotros podamos orientarte al profesional más indicado. Haz clic aquí para solicitarla y nosotros contactaremos contigo.

    Referencias:

    •  Encuesta Nacional de Salud de 2017: https://www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2017/ENSE2017_notatecnica.pdf
    • Liria, R.: “Consecuencias de la obesidad en el niño y adolescente: un problema que requiere atención”. Rev. Peru Med. Exp. Salud Pública. 2012; 29(3):357-60. http://www.scielo.org.pe/pdf/rins/v29n3/a10v29n3
    • VV.AA.: “Entendiendo las causas de la obesidad a través de la biología celular del adipocito”. Rev. Venez. Endocrinol. Metab. v.3 n.3 Mérida oct. 2005.
    • Miquel Soca, P. E. ; Niño Peña, A.: “Consecuencias de la obesidad”. ACIMED v.20 n.4 Ciudad de La Habana oct. 2009
    • Masmiquel Comas, L.: “Obesidad: visión actual de una enfermedad crónica”. Medicina Balear 2018; 33 (1); 48-58

Deja tu comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Required fields are marked *