¿Qué es un Trastorno de Conducta Alimentaria?

Feb 16, 2015 0 Comentarios por

Cuando hablamos de Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA), nos estamos refiriendo a un desorden de origen mental, cuyos rasgos principales se basan en una alteración de los hábitos alimentarios, que provoca en las personas que lo padece una excesiva preocupación por el peso corporal y el aspecto físico.

En este tipo de trastornos alimentarios intervienen diferentes factores, destacando la alteración de la autoimagen, así como un bajo concepto de la persona que lo padece, además de una serie de factores biológicos, familiares, psicológicos y socioculturales.

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Tipos de Trastorno de Conducta Alimentaria

Existen diferentes tipos de trastornos de conducta alimentaria que destacan por encima del resto:

  • Anorexia Nerviosa (AN)
  • Bulimia Nerviosa (BN)
  • Trastorno por atracón
  • Trastorno de evitación o restricción de ingesta de alimentos

Además, existen otros diferentes tipos de trastornos alimenticios, conocidos como Trastornos Alimenticios No Especificados (Trastorno por purga, síndrome de ingestión nocturna de alimentos, etc.), así como otros que todavía se encuentran en fase de estudio, como la ortorexia y la vigorexia.

Factores que pueden provocar la aparición de TCA en adolescentes

Existen diversos factores que pueden provocar el desarrollo de alguno de estos TCA entre los más jóvenes. Tener uno de estos factores no significa necesariamente que vaya a padecerlo, pero sí puede suponer una señal de alarma.

Factores individuales

Los factores individuales se aprecian a través de la presencia de rasgos obsesivos, depresivos, baja autoestima o en situaciones en las que se le da demasiada importancia a la imagen corporal. Estas características hacen al adolescente más vulnerable ante este tipo de trastorno.

Factores familiares y educativos

Hay que prestar una especial atención a los factores familiares y educativos, ya que son unos de los que provocan la aparición de trastornos alimenticios con una mayor asiduidad. Habitualmente estos factores se dan en familias en las que se fomenta el exceso de competitividad o la auto-exigencia, así como en familias en las que no existe una buena comunicación, o cuyos padres tienen dificultades para resolver conflictos.

Factores genéticos o hereditarios

Los factores genéticos o hereditarios se dan cuando algún miembro de la familia, padeció este tipo de trastornos en el pasado, presentando antecedentes de alguna clase de toxicomanía o trastornos psíquicos.

Además hay que destacar el factor sociocultural, que es innegable a la vez que complicado luchar contra él. Vivimos en una sociedad dominada por una fuerte presión por cumplir con unos cánones de belleza muy estrictos, asociándolos al éxito. Este mensaje cala de forma especial en los adolescentes, que se encuentran en plena formación de su personalidad, carácter y autoimagen.

Claves para prevenir un TCA en adolescentes

Si un adolescente ha perdido mucho peso en muy poco tiempo, hasta llegar a niveles cercanos a la desnutrición, y no es capaz de reconocer esa extrema delgadez, rechazando todas las medidas de apoyo que se le proponen para su recuperación, serían síntomas más que suficiente para sospechar que padece anorexia nerviosa.

En las chicas, tradicionalmente la aparición de la anorexia va estrechamente ligada a la ausencia, total o parcial, de la menstruación (amenorrea). Sin embargo, los expertos coinciden en que esto no debe ser interpretado como factor inequívoco puesto que esta situación puede deberse a causas endocrinas o ginecológicas.

En cuanto al comienzo de dietas, a veces los motivos son combatir el sobrepeso, pero en ocasiones no existen motivos aparentes. En los casos de Bulimia Nerviosa, el adolescente come grandes cantidades de comida a escondidas (carbohidratos, principalmente), y después le sobreviene una sensación de descontrol y un fuerte sentimiento de culpa. Este sentimiento le llevará a tomar medidas compensatorias (vómitos, laxantes, ayuno, etc.).

En un trastorno por atracón, el adolescente lleva a cabo atracones recurrentes, pero en esta ocasión no aplica medidas compensatorias. Finalmente, en los Trastornos Alimentarios No Especificados (T.A.N.E), no se observan los mismos criterios que en los citados anteriormente, pero sí puede apreciarse un problema de alimentación que afecta al entorno social, laboral y familiar.

Consecuencias de padecer Trastornos de Conducta Alimentaria en la adolescencia

Las consecuencias de padecer un trastorno de estas características afectan física, emocional y conductualmente. Cuando se padece un TCA el estado de ánimo cambia, y la persona que padece alguno de estos trastornos se encuentra triste, sin ánimos, apático o irritable.

A nivel cognitivo, podemos detectar problemas de concentración, de memoria y de atención, mientras que a nivel somático, podrían aparecer síntomas como el estreñimiento, sensación continua de frío, caída del pelo y otras consecuencias propias de la desnutrición.

Si presenta vómitos puede tener problemas dentales, molestias gástricas, calambres en las manos y los pies y otras dolencias. Estos trastornos también afectan a las relaciones sociales, ya que el adolescente se aísla socialmente.

Del mismo modo, hay una conducta obsesiva hacia la alimentación, ya que se piensa continuamente en la comida, se come de forma lenta o muy acelerada, se cuentan las calorías de forma obsesiva y cambian los hábitos habituales de alimentación.

¿Cómo debe actuar la familia ante un adolescente que padece un TCA?

En primer lugar, queremos recalcar que se trata de una enfermedad, por lo que no hay que culpabilizar al adolescente ni restarle importancia, pensando que se pasará con el tiempo.

La familia debe ofrecerle apoyo y cobertura emocional, manifestando serenidad, aunque la situación sea complicada. Se trata de un proceso largo; mantener la calma es un aspecto básico. Los padres deben observar al joven para poder objetivar la situación y lograr entenderle mejor, tratando de evitar la imposición de criterios.

Hay que huir de la sobreprotección, ya que el adolescente debe tomar consciencia de su estado y tomar las riendas de su situación y su mejoría. Hay que acompañarle y apoyarle en el proceso. Por supuesto, si la situación no se resuelve rápidamente, debemos acudir al asesoramiento y ayuda de un profesional.

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