Las dietas de aporte proteico son tratamientos que requieren supervisión médica y son altamente eficaces, siempre que estén indicados. Consisten en suprimir la ingesta de hidratos de carbono y lípidos durante un tiempo controlado y limitado, lo que provoca que el organismo comience a obtener la energía que necesita para funcionar a través de la grasa almacenada en el cuerpo provocando, así, la pérdida de peso, concretamente de masa grasa y no de masa muscular.

La importancia del cambio de hábitos

La reintroducción del resto de nutrientes se hace de forma paulatina y controlada a través de unas fases guiadas por el profesional a cargo del tratamiento. En nuestro Centro damos mucha  importancia al proceso de reintroducción de alimentos y de reeducación alimentaria, pues  se trata de que el paciente llegue al peso adecuado pero sobre todo, que aprenda a comer de una forma ordenada y equilibrada para no volver a caer en los hábitos que le originaron acumular peso y comer de forma descontrolada.

El proceso de cetosis

Se trata de una situación metabólica originada por un déficit en el aporte de carbohidratos, que provoca la formación de moléculas de grasa incompletamente metabolizadas, también denominadas cuerpos cetónicos.iStock_000017312929Small

Efectos:

 A los tres días de haber iniciado la dieta proteinada, que excluye tajantemente la ingesta de hidratos de carbono, azúcares y grasas, nuestro cuerpo entra en el citado estado de cetosis que acelera la pérdida de masa grasa. Esta situación, marcada por la concentración en sangre de cuerpos cetónicos, produce una reducción en la sensación de hambre y potencia un estado generalizado de bienestar y mayor vitalidad.

Los resultados de la dieta proteinada se hacen visibles a corto plazo, con una bajada media de peso de entre tres y cinco kilos de masa grasa en la primera semana, cuando se trata de un sobrepeso mayor de 15 kilos.

Para que la dieta proteinada sea eficaz y su efecto duradero en el tiempo, es imprescindible que se cumplan unas fases diferenciadas, con una modificación progresiva de nuestros hábitos de alimentación. A su vez, está indicada la realización de algo de ejercicio físico diario, así como el consumo de dos litros de agua como mínimo al día.

Una vez alcanzado el peso deseado, deberemos consolidar los nuevos hábitos alimentarios que hemos adquirido durante el desarrollo de la dieta, lo que nos llevará al mantenimiento de nuestro nuevo estado físico alcanzado durante el desarrollo de la misma. Así, aseguraremos mantener el peso alcanzado y, además, apostar un estilo de vida saludable. En Salud 10 te ayudamos a conseguirlo, ¡disponemos de un Equipo completo para ello!