Mitos y verdades sobre la leche

jun 8, 2018 0 Comentarios por

leche ¿Es mala la leche? ¿Debemos dejar de tomarla a pesar de que desde pequeños identificamos “leche” con “fuente de cálcio”? Se dice que los niños deben tomar al menos dos vasos al día para asegurar un correcto aporte de calcio a los huesos para su desarrollo, así como las mujeres a partir de la menopausia, con el objetivo de combatir la osteoporosis. Sin embargo, recientemente la leche es objeto de controversia, ya que se le ha relacionado precisamente por favorecer la debilidad de los huesos o por no ser tan saludable como se creía. No es difícil encontrar en medios de comunicación y páginas web declaraciones defendiendo una y otra postura y enfrentadas entre sí.

Pero, ¿qué hay de cierto en estas afirmaciones? ¿Realmente es imprescindible la leche en nuestra alimentación? ¿Quien no toma leche, no recibe aporte de calcio? ¿Qué leche es la más saludable, para adultos y para los más pequeños? ¡Desmontemos mitos!

La leche es necesaria por su aporte de calcio

Si bien es cierto que la leche aporta calcio, no es la única ni la mayor fuente de este mineral. Las judías, el brócoli, la col, las nueces, la soja, las acelgas o las almendras tienen buenas cantidades de calcio y pueden tomarse perfectamente en sustitución de la leche. De hecho, la Escuela de la Universidad Pública de Harvard en su guía de nutrición recuerda que el calcio es necesario, pero la leche no es el único ni el mejor alimento que lo aporta. Lógicamente, cuando somos bebés es más fácil dar leche o yogur que los alimentos sólidos anteriormente mencionados, pero a partir de ciertos meses, con la introducción de papillas, podemos tener en cuenta otras fuentes de calcio.

Le leche engorda

Estudios aparecidos en el Journal of Nutrition de hace algunos años concluyeron que no hay relación entre la ingesta de leche y el peso corporal. Como todo, los excesos son malos y siempre se aconseja un consumo moderado. Debemos distinguir las distintas calidades de derivados lácteos. Éstos últimos no siempre son saludables por sus conservantes y sus dosis de azúcar: batidos, yogures azucarados y postres envasados. Por tanto, la leche, con un consumo moderado y en el marco de una alimentación saludable, no tiene por qué contribuir al sobrepeso.

Es mejor tomar leche sin lactosa

Las personas con intolerancia a la lactosa no son capaces de metabolizar este azúcar presente en la leche. Sin embargo, si no se tiene esta intolerancia, no hay razones para considerar que es mejor tomar leche sin lactosa. De hecho, las elevadas cifras de intolerancia a la lactosa en países donde el consumo de leche no es habitual (entre un 65% y un 100% en Asia y África) podrian llevar a pensar que el evitar tomar leche con lactosa podría generar algún tipo de intolerancia.

Si se presenta alguna clase de malestar estomacal o dolor abdominal entre 30 minutos y dos horas después de tomar leche, es recomendable acudir a un profesional que realice las pruebas necesarias para detectar y confirmar una posible intolerancia a la lactosa.

Los niños pequeños deben tomar leches enriquecidas y adaptadas a su crecimiento

Es muy habitual ver en grandes superficies las llamadas “leches de crecimiento” o leches enriquecidas, pensadas para los más pequeños y con un gran número de nutrientes… ¡Y de azúcares! Lo cierto es que, a partir de los 12 meses, un niño puede tomar leche de vaca o de cabra entera. Las leches de continuación, al estar enriquecidas con una gran concentración de vitaminas y minerales, son útiles para los niños que todavía no comen bien o lo hacen en cantidades insuficientes. En ese caso, lo aconsejable es acudir a su pediatra o a un nutricionista infantil para saber qué medidas debemos tomar.

En conclusión: la leche, en dosis moderadas, es un alimento saludable, pero no es imprescindible en una dieta. El calcio que necesita nuestro organismo puede adquirirse de otras fuentes y no supone ninguna perjuicio para nuestra salud dejar de tomar leche. Como con cualquier alimento, debemos elegir bien, no abusar de las cantidades y prescindir de derivados lácteos procesados con demasiado azúcar.

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